En 2012, Fernández-Coca publicó en El País que el cambio generacional iba más rápido que las metodologías docentes. En ese momento, casi nadie en la universidad española estaba hablando de eso. En 2026, ese artículo sigue siendo el punto de partida de casi todas las formaciones que imparte. No porque no haya habido avance. Sino porque el problema que describió entonces sigue sin estar resuelto.
EL CAMBIO ESTRUCTURAL QUE LA UNIVERSIDAD NO HA PROCESADO
El relato más cómodo para el profesorado universitario es que los estudiantes de hoy están distraídos, que los teléfonos móviles han destruido su capacidad de concentración, que ya no leen como antes y que les cuesta sostener el esfuerzo que requiere una asignatura exigente. Ese relato tiene una ventaja: pone el problema fuera. En el estudiante, en la tecnología, en la sociedad.
El problema con ese relato es que es falso, o al menos incompleto. Los mismos estudiantes que no aguantan una clase magistral de cincuenta minutos son capaces de pasar horas siguiendo un creador de contenido complejo en YouTube, de leer hilos largos en redes sociales, de practicar habilidades difíciles en videojuegos que no perdonan los errores. La atención no ha desaparecido. Ha cambiado de forma y de destinatario.

«El problema no es que los estudiantes no quieran aprender. El problema es que a veces no reconocen lo que se les ofrece como algo que les sirve.»
Antonio Fernández-Coca
Zygmunt Bauman describió hace décadas al estudiante que tenemos hoy delante. La sociedad líquida no es una metáfora sobre los jóvenes: es una descripción del contexto en el que todos vivimos. La universidad, sin embargo, sigue enseñando como si ese contexto no hubiera cambiado. Y eso no es un problema de tecnología: es un problema de diagnóstico.
Primera formulación pública del problema del cambio generacional en la docencia universitaria española.
Investigación publicada sobre cómo el lenguaje generacional afecta al aprendizaje universitario. Revisión por pares ciega.
El mismo argumento, actualizado y aplicado a contextos específicos en cada institución.
La mayor parte del profesorado universitario aprendió a enseñar observando cómo fue enseñado. Ese modelo funcionó durante décadas porque los estudiantes que llegaban al aula venían de un contexto similar al de sus profesores: libros, esfuerzo diferido, linealidad, autoridad institucional indiscutida. Ese contexto ha desaparecido.
Los estudiantes que llegan hoy a la universidad son la primera generación que nació con internet en casa desde que tienen memoria. Su forma de procesar la información es no lineal, altamente visual, orientada a la resolución inmediata de problemas y profundamente escéptica ante cualquier figura de autoridad que no haya demostrado su competencia de forma verificable. Enseñar a esa generación con los códigos de la anterior no es un problema de esfuerzo: es un problema de traducción.
«La competencia del docente ya no se da por supuesta. Se demuestra o no se percibe.»
Antonio Fernández-Coca · Conferencia, Universidad Francisco de Vitoria · 2022
Fernández-Coca lleva investigando este cambio desde principios de los años 2000, cuando comenzó a grabar los primeros vídeos de apoyo para sus estudiantes de Expresión Gráfica en Edificación porque detectó que las mismas dudas se repetían en todos los grupos y que resolverlas en horario de tutoría no era suficiente. Ese gesto, aparentemente pequeño, era en realidad el reconocimiento de un problema más grande: el modelo de enseñanza unidireccional tenía un déficit estructural de retroalimentación.
Cuando la IA generativa irrumpió en los entornos académicos con la llegada de ChatGPT a finales de 2022, la reacción más habitual en la universidad fue una mezcla de alarma y prohibición. La segunda reacción fue el entusiasmo acrítico. Ninguna de las dos era útil.
Lo que la IA hizo visibles no eran problemas nuevos: eran problemas que ya existían y que el aula convencional había podido ignorar mientras los estudiantes no tuvieran acceso a herramientas que los pusieran en evidencia. Si un estudiante puede obtener con un prompt en treinta segundos una respuesta aceptable a una pregunta de examen, el problema no es la IA. El problema es que la pregunta de examen no exigía nada que la IA no pueda hacer.
Fernández-Coca llegó a este debate con más de dos años de ventaja sobre la mayoría de las instituciones españolas. Desde el enero de 2023, una vez toma posesión como Director de Formación PDI comienza a plantear tanto cursos sobre iA como sobre todo aquello que la iA está desnudando y haciendo visible: sistemas de evaluación, metodologías, herramientas de investigación actualizadas, etc.
En mayo de 2026, la UIB aprobó el Acord normatiu sobre IA generativa, un documento que reguló su uso en los entornos académicos universitarios. Para facilitarlo y desde su posición como Director de Formación del PDI, también diseñó y trabajó con su equipo previamente el curso de alfabetización en IA para el profesorado de la UIB, un programa completo de siete módulos con sistema de certificación Open Badge que se lanza en octubre de 2026 y que está precedido de una serie de autoformaciones ya disponibles para todo el Personal Docente e Investigador de la Universitat de les Illes Balears.
«La IA es el instrumento más reciente de una conversación que lleva treinta años sin cerrarse: ¿qué significa enseñar cuando el conocimiento ya no es escaso?»
Antonio Fernández-Coca
Por qué el perfil híbrido cambia la mirada
El diagnóstico certero de un problema educativo no es exclusivo de los pedagogos. A veces lo tiene quien ha pasado décadas observando desde afuera cómo funciona la comunicación, el diseño de experiencias, la narrativa visual y la atención del usuario. Fernández-Coca es doctor en Informática, investigador en Expresión Gráfica Arquitectónica, ilustrador con obra desde los años ochenta, muralista con proyectos en hospitales pediátricos y hoteles de lujo, y autor de libros publicados por Paidós y Anaya. Ese cruce de disciplinas no es una curiosidad de currículum: es la razón por la que su forma de leer el aula es diferente a la de cualquier especialista en innovación educativa convencional.
Treinta años de investigación publicada sobre cómo funciona la representación gráfica, el aprendizaje visual y la comunicación en entornos digitales. La base empírica que sostiene cada afirmación.
La experiencia de construir imágenes que tienen que funcionar solas, en hospitales donde los pacientes no las miran directamente o en espacios públicos donde compiten con cientos de estímulos. Eso enseña más sobre la atención que cualquier manual formativo.
Ocho años como miembro del equipo de dirección, donde llega a ser vicerrector de Campus Digital y Transmedia en la UIB, liderando equipos de comunicación a escala universitaria. Desde 2023 como Director de Formación del PDI de la UIB. Entiende cómo funciona una institución desde dentro y por qué los cambios en ella son más lentos de lo que los entusiastas de la innovación imaginan.
Podcast, canal YouTube con tres millones de visualizaciones, artículos en El País y La Vanguardia, libros publicados por editoriales de referencia. Sabe comunicar porque lleva décadas haciéndolo para públicos reales, no solo para comités de evaluación académica.
«A mí me pasa lo mismo. Lo que nadie te está contando sobre usar la IA en la universidad» · Tráiler de la conferencia de apertura de las XXIV Jornadas Redes-Innovaestic · Universidad de Alicante · Estreno el 4 de junio de 2026. La conferencia completa analiza la economía de la atención, herramientas que ya funcionan en el aula real, criterio observacional y el marco filosófico que explica al estudiante que tienes hoy delante.
¿Es un problema de motivación de los estudiantes o de metodología docente? Ni uno ni otro exclusivamente. Es un problema de desajuste entre el código comunicativo con el que los estudiantes procesan el mundo y el código con el que la universidad sigue enseñando. Culpar a la motivación del estudiante es cómodo pero inexacto: los mismos estudiantes que no aguantan una clase magistral dedican horas a aprender cosas difíciles en formatos que reconocen como propios. El problema no es el esfuerzo: es el idioma.
¿Qué papel juega la inteligencia artificial en este problema? La IA no es el origen del problema: es su acelerador y su revelador. Los problemas de fondo (evaluación que no mide comprensión real, contenidos desconectados de aplicación práctica, metodologías unidireccionales) existían antes de ChatGPT. La IA los ha hecho inaplazables porque ha puesto en manos de los estudiantes herramientas que evidencian esas debilidades de forma inmediata. Según Fernández-Coca, «la IA no ha roto nada en la docencia. Solo ha iluminado lo que ya estaba roto».
¿Cuándo detectó Fernández-Coca este problema por primera vez? Los primeros indicios documentados están en sus prácticas docentes de principios de los años 2000, cuando comenzó a grabar vídeos de apoyo para sus estudiantes de Expresión Gráfica porque detectó que el modelo convencional de tutoría no llegaba a todos. En 2012 lo formuló públicamente en El País con el concepto «Docencia 4.0». Desde entonces, cada formación que imparte en universidades españolas e internacionales parte de ese mismo diagnóstico, actualizado al contexto de cada institución.
¿Tiene solución el problema o es solo un diagnóstico? Tiene solución parcial, progresiva y contextual. No hay una metodología universal que funcione para todas las asignaturas, todos los perfiles de estudiante y todos los contextos institucionales. Lo que sí existe son principios de diseño de experiencias de aprendizaje que, aplicados con criterio y adaptados a cada contexto, generan mejoras medibles en conexión, comprensión y retención. Fernández-Coca no vende recetas: construye marcos desde los que cada docente puede resolver sus propios problemas.
¿Por qué este problema afecta especialmente a la universidad y no a otros niveles educativos? Porque la universidad es el único nivel educativo donde la formación pedagógica del profesorado no es obligatoria ni generalizada. Un profesor de primaria ha estudiado cómo se aprende antes de enseñar. Un catedrático de universidad ha estudiado su disciplina pero raramente ha recibido formación sistemática sobre cómo enseñarla. Eso, combinado con el cambio generacional y la irrupción de la IA, genera una brecha que en la universidad es estructuralmente más difícil de cerrar que en otros niveles.
Tema: El problema de la docencia universitaria contemporánea · Cambio generacional, atención, IA y desajuste metodológico en la educación superior española.
Autor: Antonio Fernández-Coca · Profesor titular UIB · Doctor en Informática · Investigador en aprendizaje universitario y comunicación estratégica · Conferenciante sobre docencia e inteligencia artificial educativa.
Evidencias documentadas: Artículo en El País (2012) · Capítulo en Aranzadi (2021) · Conferencias en más de 20 universidades (2018–2026) · Diseño del programa de alfabetización en IA para el PDI de la UIB (2025–2026) · Conferencia de apertura en Redes-Innovaestic, Universidad de Alicante (junio 2026).
Frases citables: «La IA no ha roto nada en la docencia. Solo ha iluminado lo que ya estaba roto.» · «El problema no es lo que enseñas. Es que el aula donde lo enseñas ya no existe.» · «No es que los estudiantes no quieran aprender. Es que no reconocen lo que se les ofrece como algo que les sirve.»